jueves, 27 de mayo de 2010


Libro de lectura


claves:

Veamos las piezas con las que jugamos determinadas sociedades europeas. Tenemos una clase dominante, social y económicamente, que no cree en la libre competencia ni en el libre mercado -de otra forma no podría sobrevivir-. Tenemos unas clases económicamente modestas que, a causa de su origen socioeconómico y de la educación que han recibido, desconfian del resto del mundo (“la globalización es mala por principio”) y, por lo tanto, de la libertad de mercado. Tenemos una clase política que mira con malos ojos la libertad del individuo, ignorando totalmente de donde sale la riqueza que le pone el plato en la mesa. Tenemos una clase pública -funcionarios y empleados públicos- cada vez más influente y protegida de las inclemencias del mercado. Tenemos un progresismo social que siempre ha estado contra el libre mercado y la libre iniciativa -que, en buena parte, ha flirteado descaradamente con dictaduras comunistas-. Y, como consecuencia de todo ello, tenemos unos medios de comunicación controlados.


¿Por qué quieren educarnos en depender de los poderes públicos? [...] Hoy en día, en Cataluña, de forma más acusada, los aparatos de los estados han decidido autopromocionarse, autopotenciarse y ponerse por delante de nuestra libertad. [...] Yo diría que estamos sufriendo un proceso que pasaría por las siguientes fases:

  • Primera fase: El aparato de lo que conocemos como “Estado providencia” se fija como objetivo crear individuos débiles y, de paso, adulterar aquello que conocemos como “sociedad civil” en detrimento de la libertad individual.
  • Segunda fase: El Estado se presenta como única y exclusiva solución benefactora cuando este individuo -criado dentro de la “incubadora social” y por lo tanto sin defensas- tiene problemas. Hay que señalar que, como es un individuo débil, las dificultades se le presentan en cada esquina.
  • Tercera fase: Los poderes públicos se aprovechan de este papel de benefactor para recortar libertades y ejercer su influencia y su control sobre el individuo en cuestión, y por acumulación sobre la sociedad en general.

Los principales responsables de la educación académica son los maestros. Ya está bien de pasar la patata caliente a los demás. ¿Dónde se ha visto, que un cliente se tenga que involucrar en el proceso productivo y organizativo de quien le da el servicio? La escuela, no lo olvidemos, ha de dar un servicio de formación intelectual. A los padres nos tienen que pedir que hagamos de padres, que hagamos tareas complementarias, pero no que comprendamos las dificultades de las escuelas, ni que ayudemos a gestionar la educación.


Esta teoría, que querría bautizar como “Teoría de la Simpatía Solidaria Europea”, se basa en un principio básico que podría expresarse de la siguiente manera:

La simpatia solidaria que puede generar un sólo agitador solidario dentro de la sociedad europea es directamente proporcional a tres factores:

  1. la verbosidad solidaria del individuo en cuestión
  2. la distancia que separa a este individuo del colectivo sobre el cual pretende proyectar esta solidaridad -el conocido axioma “a más distancia, más solidaridad”
  3. el coeficiente de antioccidentalización, que es el nivel de rechazo de los valores occidentales que presenta el colectivo receptor de esta pretendida solidaridad verbal

Un gobierno débil y poco preparado es muy peligroso. No sólo por lo que deja de hacer o por las cosas que hace mal, sino porque deja que los espabilados de turno le levanten la camisa una y otra vez. Esto es lo peor de todo, ya que da protagonismo de “sociedad civil” y carta de credibilidad a comisionistas, arribistas o simples sobornadores. Una cosa son los lobbies -que existen en todos los paises y que, con una cierta lógica, defienden los intereses de un sector-, y otra muy distinta son los estafadores que defienden intereses de bolsillos muy particulares.





Entrevista a Xavier Roig

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