Cuando hablamos de China, en muchas ocasiones nos referimos a
crecimiento económico desmesurado, oportunidades profesionales, bajos
costes laborales, pero por desgracia, a condiciones de trabajo
alarmantes, que están teniendo un impacto muy negativo sobre la
productividad y la calidad de vida de los trabajadores.
Ante noticias como esta, me planteo si algún día se trasladará este
fenómeno a Europa, que aunque aún está muy lejos de esto, con algunas
lecturas respecto a los derroteros por los que ha de discurrir la
flexibilización de las relaciones laborales, podrían darse algún día.
Bien es cierto que no todas las economías e industrias pueden ser
presa de este fenómeno, ya que principalmente se da en las tareas u
oficios que tienen un componente técnico más bajo, y que con menor nivel
de capital humano cuentan. Porque lo que no tiene ningún sentido es que
queramos incrementar la productividad recurriendo a este tipo de
políticas laborales, obviando que el incremento de productividad ha de residir en la técnica y no en la cantidad de horas que dedicamos al trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario